Iluminación en cuadros para fotógrafo de arte

Para iluminar cuadros.


Para fotografiar cuadros u objetos planos en general, la importancia del equilibrio de luces es determinante. Es aconsejable disponer de un fotómetro manual, pero no imprescindible. En esta ocasión utilizaremos la luz directa de las lámparas, sin suavizar con bastidores de acrílico. Colocaremos los puntos de luz A y B en igual ángulo respecto al plano, partiendo de un eje imaginario de captura que partiría desde el eje del cuadro a la cámara. Respecto a ésta hay que tener sumo cuidado de que este perfectamente a nivel y paralela respecto al plano a fotografiar, para evitar que éste resulte deformado.

Así mismo, como ya hemos dicho, las luces A y B deben tener ambas la misma potencia y estar a la misma distancia del motivo. Para evitar reflejos molestos, delante de las luces colocaremos un bastidor ligero con una gelatina polarizadora. Para que el efecto sea el deseado, deberemos utilizar también un filtro polarizador, que iremos girando sobre el objetivo hasta conseguir saturar la imagen y eliminar los brillos.

Por último, hay que decir que para que los colores de la reproducción sean exactos, o lo más reales posible, al fotografiar un cuadro deberemos estar seguros de un correcto balance de blancos y acompañar la imagen con una carta de color.

Estas cartas de color son extremadamente útiles cuando el destino de las imágenes es la edición de catálogos o cualquier tipo reproducción gráfica.
En ocasiones nos encontraremos con dibujos, grabados, acuarelas, etc… que estarán enmarcadas con un cristal protector. Este cristal habitualmente no estará esmerilado, lo cual nos dará reflejos molestos, sobre todo la cámara y el trípode, e incluso el mismo fotógrafo. Para evitar estos reflejos, el polarizador no es suficiente. Por lo tanto deberemos recurrir a los siguientes trucos:
1.- Cubrir con un paño negro tanto la cámara como el trípode, dejando únicamente el objetivo.
2.- Utilizaremos el disparador temporizado y nos retiraremos de delante del cuadro.
3.- Evitaremos en todo momento que a nuestra espalda exista cualquier objeto que refleje la luz y que produzca reflejos parásitos.

4.- En casos extremos, y cuando el espacio nos lo permita, montaremos delante de la cámara y siempre detrás de las luces un telón negro con una apertura por donde introduciremos únicamente el objetivo de la cámara.

Incorporamos una tercera luz. Esta iluminación es adecuada cuando el motivo a fotografiar tiene algún tipo de textura o relieve que convenga destacar, como ocurre habitualmente en técnicas mixtas, pintura a espátula, collages, montajes, etc. Esta luz no debe polarizarse.

Alfonso Bustos

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